¿Adónde va Europa?

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Crisis social y política, destrucción de la seguridad social, disminución de derechos laborales, represión de las protestas, discursos estigmatizantes y racistas; a la víspera de las elecciones europeas del 26 de mayo, el panorama no es alentador.

Elecciones europeas: nuestra propuestas

Sin embargo, estas elecciones deberían ser una oportunidad para debatir el futuro de un continente, sus países y sus pueblos. Un momento para decidir juntos y juntas sobre el porvenir que dejaremos a las generaciones futuras y el lugar que ocupara Europa en un mundo cambiante. No será así! Más que nunca, el viejo continente lleva bien su nombre. Nada nuevo en el horizonte, ninguna idea o visión más que la profundización de un sistema neoliberal destructivo e injusto que hace mucho tiempo que ya ha mostrado sus límites.

En este contexto, las fuerzas políticas retrógradas, autoritarias y xenófobas les rinde bien el juego, alimentándose de los temores, comprensibles y, en última instancia, bastante racionales, ante un futuro angustioso. Las fuerzas políticas progresistas, por otro lado, están marginadas. Tienen poca influencia en el debate. Desde el punto de vista de los resultados electorales, ¡el despertar del 27 de mayo podría resultar difícil!

Sin embargo, la sociedad europea se mueve, cada día más. Los jóvenes que se movilizan por el clima es la más grande expresión de esta realidad. Como las millones de mujeres que salieron a las calles el 8 de marzo, o las huelgas de los trabajadores en fábricas, en los asilos de ancianos, en los hospitales, en los hoteles, en el transporte o en los comercios.

O como los chalecos amarillos que han permitido una entrada notoria de las clases trabajadoras en el debate público. Estos movimientos son sin duda una señal de que las contradicciones del modelo neoliberal están llegando a un punto de ruptura.

La rabia ruge, los movimientos se fortalecen, se radicalizan, innovan, pero los poderes no se rinden y reprimen. Todavía nuestras luchas no logran doblegarlos.

Las grietas del modelo neoliberal y la crisis de legitimidad política e institucional pueden seruna oportunidad para las fuerzas progresistas. Debemos renovar nuestro radicalismo y reiterar claramente la necesidad de una sociedad alternativa. La gente está dispuesta a escucharlo.

Es el momento de las nuevas ideas, de las nuevas recetas, a todos los niveles: desde la filosofía política hasta las cuestiones organizativas. Las ideas no nacen de manera abstracta sino que expresan la realidad de nuestro mundo y la experiencia de nuestras prácticas sociales y políticas cotidianas. Debemos tomarnos el tiempo para desarrollarlas, encontrar espacios de debate (Alter Summit es uno de ellos), poner en práctica las nuevas lecciones. Hay que reconstruir esta filosofía de la praxis, de la que hablaba Antonio Gramsci hace casi 100 años.

Nuestra tarea es transformar a Europa; darle un futuro ecológico y socialmente justo. Esto requerirá al menos una generación porque debemos tomarnos el tiempo de construir un poder popular capaz de esta transformación! Así que enfrentemos estas elecciones sin miedos, sin ilusiones, sabiendo cuál es nuestro verdadero objetivo; ¡y salgamos el día 27 con más determinación aún!